viernes, 27 de abril de 2007

Mentes demasiado limpias


En clase de literatura estamos analizando una de las obras más importantes de Shakespeare. La única escena humorística de la tragedia en cuestión está protagonizada por un portero borracho, que aparece intentando abrir la puerta de un castillo; debido a su grado de ebriedad, le cuesta bastante acertar en la cerradura. Hasta ahí bien, ¿no? Pues veréis, en la versión cinematográfica de Polanski, ese portero mueve su llave de forma curiosa: arriba y abajo, arriba y abajo (la movía... mmm, cómo haceros una imagen gráfica del movimiento... como quien blande una espada, mmmsí, eso, sí... seguro.).

La cuestión es que ese mismo día recibí un mail del profesor que decía así: Recordad cómo el portero movía arriba y abajo la llave. En clase dije que esto podía interpretarse en términos Freudianos, pero me di cuenta de que mucha gente no lo entendió. Así que reflexionad para el próximo día: ¿por qué puede ser interpretado en términos Freudianos? Hablaremos de ello en clase. (Creo que ahora lo de la espada queda algo más claro)

Sin él nuestras mentes no serían las mismas.


Llegados a este punto, me pregunto si el problema es mío (¿leo demasiado a Jotacé? ¿soy una degenerada sin escrúpulos?) o si Amo a Laura hizo más daño del que yo creía.


La juventud de hoy en día está fatal... el futuro de la raza humana me preocupa.

martes, 24 de abril de 2007

Sección Ex-amigos - Introducción

Creo que un Concepto Universal que merece la pena explicar es el de ex-amigo/a, del que por suerte o por desgracia yo tengo cuantiosos y jugosos ejemplos (si es que mira que hay gente rara suelta por el mundo...). Lo creo necesario porque muchos de mis futuros posts girarán entorno al tema, y así el mundo sabrá qué distingue a un ex-amigo de un simple conocido.

Para que alguien sea un ex-amigo como Chuck Norris manda, tiene que cumplir por lo menos con un requisito: tiene que haber sido alguien importante en tu vida en su momento, tuvo que dejar huella. Hay gente que no merece ni siquiera ese adjetivo, porque nunca llegó a ser amigo. Luego están los que tú considerabas como tales pero nunca lo fueron; su denominación puede variar, según cómo estés tú de humor o cómo se hayan quedado en tu memoria (fácilmente pueden pasar de "un chico que conocía" a "un ex-amigo mío" o incluso al honorable "un gilipollas integral de mi antiguo [cole/pueblo/trabajo]").

Queda más fisno y menos antisocial decir cosas como "Una antigua amiga mía tenía una extraña fijación zoofílica con los felinos" que decir lo mismo con la expresión "una ex-amiga mía", sí. Pero es una expresión comodín, y aparte de que mola cómo suena (¡no me diréis que no!) es mucho más corta, y es mucho más fácil poner a parir (o no, venga, seamos buenas personas) a los individuos en cuestión cuando hablas con alguien que no les llegó a conocer.

Para que un amigo pase a ser ex-amigo se requiere que vuestra relación se enfríe muuuucho. No tenéis que acabar necesariamente mal, pero sí sería raro que os tratarais de ex-amigos y mantuvierais el contacto de algún modo. Puede que en algunos casos se trate de un simple distanciamiento... pero sus circunstancias serán probablemente peculiares y analizables. El término ex-amigo suele implicar algún tipo de rencor o de mala vibración, aunque no seamos conscientes de qué lo originó.

Siguiendo estas reglas, cuando hable de alguien con quien la relación no se ha acabado del todo, lo haré usando eufemismos como "antiguo amigo", "pseudoexamigo" y variantes. Y prontito nuevas entregas calentitas calentitas de la sección, con especímenes recién traídos de Marte, por lo menos.

¿Y por qué...

... la gente de clase me mira raro?


Si soy una chica normal:


tomo apuntes, intervengo de vez en cuando, hago dibujitos cuando me aburro...


Ops.

lunes, 23 de abril de 2007

Feliç Sant Jordi

Hoy es veintitrés de Abril, Sant Jordi.

Sant Jordi viene a ser como un San Valentín pero en versión folklórica. De este modo, los enamorados se hacen regalitos, sí; pero él a ella le regala una rosa, y ella a él un libro, porque eso es lo que dice la tradición (o tradiciones, porque aquí se junta una cosa con otra, pero en fin). Podríamos hablar largo y tendido (bueno, tampoco tanto) sobre si es justo que ellas gasten unos 20 euros y ellos unos 4, y si la chica también merece libro, etcétera; pero no es el caso. Por lo que a mí respecta, tanto me gusta un libro como una rosa, pero prefiero antes una rosa sin libro que un libro sin rosa. Si es que en el fondo soy una romántica.

Así que Sant Jordi mola más, por un par de motivos: el primero, que tiene un toque como cultural y patriótico; y no está contaminado por ese aroma de película de Hugh Grant que tiene San Valentín. Sí, puede ser igual de comercial, pero lo disimula más, y se regalan libros, que falta hace leer en este país. El segundo, que es en primavera, en pleno apogeo de hervor vía intravenosa, de la ebullición de hormonas y de nubes de azúcar y caramelo.

Lo malo de este tipo de días (si te gustan, como a mí éste), es que te tiran un poco por suelo esas teorías que tienes montadas sobre por qué es mejor estar soltera, lo bien que estás sin nadie y las pocas ganas que tienes de meterte en embrollos. Y es que llega un punto en que la rosa que regala Padrequeso (¡gracias!) no da el pego del todo.

Todo esto me lleva a que es primavera, y sí, se nota; porque últimamente no paro de ver parejitas explorándose las amígdalas o dándose calor mútuo (¡con este solazo!). Lo peor de todo (creo), es que las miro con cara de boba y media sonrisilla, en lugar de odiarlos como es debido, despreciarlos o limitarme a compadecerlos. Envidiarlos, ¿para qué?.

De rosas y tebeos

Vuestra humilde narradora os escribe desde la periferia de Barcelona. Partiendo de la base que esta ciudad acogió hasta ayer su 25º Saló del Cómic, y que servidora fue el domingo (no faltaron tampoco Quesito y unos cuantos amiguetes más), se entiende un poco mejor el título.

Por otra parte, por estas tierras se celebra hoy el día de Sant Jordi (San Jorge: Dícese del caballero que mató a un dragón etcétera etcétera porque había una princesa buenorra blabla blablablá), además del día del libro. La cosa consiste -tradicionalmente- en hacer regalitos a la pareja (actual o en potencia) los chicos regalan rosas, las chicas regalan libros..., aunque en la práctica las combinaciones son múltiples.

La cuestión es: ¿qué pasa cuando estás en época de sequía sentimental -como es mi caso-?

1. Opción Melodramática: Te encierras en casa, pones pelis cursis y lloras viéndolas (o sin verlas).
2. Opción Pragmática: Sales a la calle a mirar libros y te compras veinte o treinta, supliendo tus carencias afectivas con tu capacidad adquisitiva.
3. Opción Persona Mentalmente Estable: Sales a la calle a mirar libros, aunque probablemente no te compres ninguno; así disfrutas del ambiente (muy bonito, la verdad) que se respira por todas partes.

O, finalmente, eliges la opción Limoncito.

4. Opción Limoncito:

Te quedas en casa -frente al ordenador- la mayor parte del día, por culpa de tus obligaciones estudiantiles (y porque este fin de semana no has hecho nada de provecho, aparte de cumplir devotamente con tus deberes frikis), aunque a media tarde sales un rato a la calle en busca de dos libros que tienes que comprar para la universidad. Probablemente no los compres, porque no estarán en ninguna tienda. Pero NO te apures, porque no te vas a quedar sin regalitos: PapáLimón te traerá una rosa por la noche; y tú, como mujer previsora que eres, te habrás auto-regalado un par de cómics el día anterior.


... de Hellblazer, para compensar tus futuros (o sea, del 23 de abril) impulsos moñas.


miércoles, 18 de abril de 2007

Problemas generacionales

El otro día en clase nos dice el profesor que escribamos un problema nuestro en una hoja. Como era un ejercicio que había que entregar (aunque no sabía muy bien para qué, en otra clase nos habían pasado una especie de formulario-currículo donde teníamos que poner foto y todo que me dio un poco de mal rollo... aunque si me encuentran un curro Bueno, Bonito y Bien pagado, pues mejor que mejor), pensé que tampoco era plan de contarle mis aventuras y desventuras al señor profesor que, todo sea dicho, me cae muy bien; y que para algo me he hecho un blog, oyes.
En esto estoy yo pensando en escoger entre varios temas, a saber:

- Mis amigos, una porción de los cuales veo cada vez menos. No sé si quejarme de eso que me da tanta rabia que es que siempre organizamos quedar y esas cosas los tres gatos de siempre y los demás pasan un poquito, o de algun ente concreto que vive en un mundo paralelo desde hace unos meses.
- Mis relaciones sentimentales. Inexistentes, en este momento. Haciendo alusión, eso sí, a un par de sujetos del tipo ave rapaz que llegan a cansar a ratos.
- Mi preocupación por mi futuro (en general) y mi futuro profesional (en particular), y todo ese problema ético que enfrenta mi ideología con mi vocación.
- Mi escasez del tipo económico.

Así que estaba yo preparando un monólogo mental a cual más dramático para plasmar en el papel cuando pienso que a) a este hombre no le interesa mi vida b) tampoco es plan de dramatizar y c) una chica pregunta por la extensión y resulta que tenemos que resumirlo en una línea. Vamos a lo fácil, menos drámatico y más típico.
Para mí, estas tres cualidades se adecuaban a la última opción, que además había estado comentando minutos antes con EseChicoTanGuapoDeClase (al que a partir de ahora llamaremos ChicoGuapodeClase), de modo que escribo que mi nivel adquisitivo no es suficiente para poder dedicarme a mis hobbies como me gustaría (sin ahondar en lujos, especifiqué); pero que el horario de mi "maravillosa" Universidad (nótese la ironía) me impedía encontrar un trabajo decente y combinable.
Bien. El ejercició consistía en pasar la hoja para que cada compañero escribiera una posible solución a nuestro problema. (Sí, hacemos eso en clase y no, no estudio Psicología; qué pasa) Yo pensé "menos mal que he puesto esto", y ChicoGuapodeClase me confesó que había puesto lo mismito (ooooohhhh); de modo que pensé que era un problema clásico generacional. Craso error! Eso me pasa por olvidar que voy a una Universidad Pija (un día haré una clasificación de pijas). Total, que eso acabó pareciendo el Teléfono de la Esperanza o el Consultorio de Elena Francis.

Problema: Mi casera quiere subirme el alquiler.
"Vaya putada", pensé yo. Pero no se lo puse, porque le tenía que solucionar la vida, de modo que usé ciertos eufemismos para darle a entender que lo mejor que podía hacer era hacerle favores sexuales. Como es un chico listo, supuse que lo entendería.

Problema: Un tío mío se ha comprado una casa y para pagar la hipoteca tiene que trabajar en tres sitios a la vez, pero como es muy orgulloso no quiere dejar los trabajos.
Bueno, no sé hasta qué punto esto era problema suyo, ni qué tiene que ver que sea o deje de ser orgulloso; de modo que mi primera intención fue poner "que se joda y siga trabajando", pero opté por algo más obvio como "qué tal si se busca un piso que pueda pagar?"

Problema: Mi tío abuelo acaba de fallecer y como no tiene descendientes directos, tememos que deje unos pisos que le pertenecían y que eran de la finca familiar a su socio, de manera que mi hermana y yo nos quedaríamos sin esas viviendas que dábamos por hecho que tendríamos.
Hay que ver qué cosas escribe la gente, qué extroversión, y qué mala persona soy yo, que no he querido abrir mi corazón a estas bellas personas para que me ayuden a ser mejor ser humano. Solución "Al fin y al cabo, las pertenencias son de tu tío abuelo, que haga con ellas lo que quiera. No des por hecho que esos pisos son tuyos y únete a la juventuda a manifestarte por una vivienda digna".

Problema: Me han ofrecido dar claSSes, pero si acepto no tendré tiempo de ir al gimnasio.
No lo entiendo, yo no tengo tiempo de nada más, al menos a partir de la tercera semana de clase; de modo que me entran ganas de insultarla por ello. Lejos de ello y reprimiendo mis instintos, le aconsejo una paradoja que no termino de formular (para no liarla más). La solución propuesta decía: haz ejercicio en casa, de modo que te ahorrarás el desplazamiento (y ahorras tiempo) y el dinero del gimasio (y añadimos aquí el resto de la paradoja), y como ahorras tiempo y dinero, no te hará falta trabajar. Claro, tendría tiempo para ir al gimnasio, pero si pagara el gimnasio volvemos a lo mismo... (malditos bucles)

Problema: Mis padres llevan dos años pagándome la autoescuela, no me he sacado ni la teórica, y no voy. Y me resulta muy estresante tener que esconder los recibos, fingir que salgo de casa a ciertas horas...
Aquí no sé qué puse yo, pero sé qué puso ChicoGuapodeClase: "Tú no tienes un problema. Tus padres tiene un problema."

Había más, pero éstos resumen el espíritu de la actividad y se puede extraer una moraleja: la falta de capital no es un problema generacional, no al menos en mi clase. Es que las tengo infravaloradas. Y ya sé que la envidia es mala, pero citando a una compañera con la que me llevo bien: tengo la esperanza de que a éstas las suspenda la escuela de la vida.
PD: Me resultó bastante gracioso que algunas de las soluciones expluestas a mi caso decían que bajara de las nubes y no fuera más allá de mis posibilidades con esos hobbies, ¡incluso una persona me puso el golf de ejemplo! Y cito textualmente "No deberías crearte nuevas necesidades. Aprende a vivir con nada y serás más feliz". Jo. Yo sólo quiero comprarme libros, cómics y algo de ropita.