En clase de literatura estamos analizando una de las obras más importantes de Shakespeare. La única escena humorística de la tragedia en cuestión está protagonizada por un portero borracho, que aparece intentando abrir la puerta de un castillo; debido a su grado de ebriedad, le cuesta bastante acertar en la cerradura. Hasta ahí bien, ¿no? Pues veréis, en la versión cinematográfica de Polanski, ese portero mueve su llave de forma curiosa: arriba y abajo, arriba y abajo (la movía... mmm, cómo haceros una imagen gráfica del movimiento... como quien blande una espada, mmmsí, eso, sí... seguro.).
La cuestión es que ese mismo día recibí un mail del profesor que decía así: Recordad cómo el portero movía arriba y abajo la llave. En clase dije que esto podía interpretarse en términos Freudianos, pero me di cuenta de que mucha gente no lo entendió. Así que reflexionad para el próximo día: ¿por qué puede ser interpretado en términos Freudianos? Hablaremos de ello en clase. (Creo que ahora lo de la espada queda algo más claro)
La cuestión es que ese mismo día recibí un mail del profesor que decía así: Recordad cómo el portero movía arriba y abajo la llave. En clase dije que esto podía interpretarse en términos Freudianos, pero me di cuenta de que mucha gente no lo entendió. Así que reflexionad para el próximo día: ¿por qué puede ser interpretado en términos Freudianos? Hablaremos de ello en clase. (Creo que ahora lo de la espada queda algo más claro)
Sin él nuestras mentes no serían las mismas.
Llegados a este punto, me pregunto si el problema es mío (¿leo demasiado a Jotacé? ¿soy una degenerada sin escrúpulos?) o si Amo a Laura hizo más daño del que yo creía.
La juventud de hoy en día está fatal... el futuro de la raza humana me preocupa.

1 comentario:
Confusión de conceptos: se tendría que haber usado "sable" en lugar de "espada".
A todo esto, me encanta la sutileza de tu profesor XD
Publicar un comentario