martes, 26 de junio de 2007

De propósitos y despropósitos

Primer término de la lista de propósitos tachado.
Me han llamado este mediodía (suerte que tenía el móvil cerca, que si no no me entero), ahora que ya me estaba dando pereza buscar más trabajo.

El sitio de trabajo es bonito, además me han dicho que no es de los más concurridos y el ritmo es relativamente tranquilo; el sueldo está bien (no es para echar cohetes, pero tampoco tengo que mantener un piso y tres hijos) y trabajo sólo media jornada. Además tengo contrato hasta el 31 de agosto y puedo pensarme si quiero seguir en septiembre, con lo cual el tema Sevilla está más planteable que nunca.

Me he puesto bastante contenta, y se lo he dicho corriendo a mi madre, que también se ha puesto contenta.

Luego se lo he dicho a Tom, y al principio me ha dicho que se alegraba y luego que no, porque no vamos a poder ir a ver Tideland.
Y luego se lo he dicho a D y se ha puesto como triste porque dice que nos veremos poco y yo le he dicho que sólo era media jornada y ha empezado a sacar peros disimuladamente. Y no creo que pueda ir a verle bailar, y me siento como si le mintiera por eso y porque ayer le dije que quería hacer muchas cosas este verano y debe sentirse como estafado.
Además empiezo el jueves, y eso que les prometí que el jueves iríamos a la playa.

Así que mi optimismo ha caído en picado, y me apetece acurrucarme en un rinconcito un rato a ponerme triste, pero tengo que entregar un trabajo en la Uni mañana y no lo tengo acabado.
Jo.

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